César Katsuragi's Blog

Una empresa más de Katsuragi Evil Inc.

19.10.11

I'm just a holy fool

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Hace un año estaba perdidamente enamorado, no exagero que por ella habría hecho lo que sea, hasta darme un balazo si tan sólo me lo dijera con esa enorme sonrisa. Aún la quiero mucho (no estoy seguro si aún la amo -whatever that means-), que hace unas semanas aún me enervaba verla con su novio, ajá, la señora que no necesita un hombre para ser feliz y que no le gusta ser la “algo” de alguien, y no, no hablo de Summer Finn -aunque lo parezca- ya tiene novio.
Después de ese rant digno de cualquier despechado mediocre, me viene a la mente lo que me mencionó Flor, sobre volverse asceta y que el amor te valga gorro. Lo he intentado, pero me es difícil y les contaré porqué.

¿Nunca les han preguntado sobre cómo se ven dentro de 10 o 20 años? Seguramente sí, es incluso clichéresco que algunos profesores hagan ese tipo de preguntas al iniciar el semestre/año a todos sus alumnitos. Siempre he respondido cosas diferentes, pero el caso es que siempre soy de los últimos en responder eso, ¿por qué? Porqué nunca me he visualizado así. en realidad nunca he pensado que terminaré la carrera, trabajaré y después ponga mi empresa de consultoría en seguridad informática, ni he pensado en tener una gran casa con todos los lujos ni mucho menos llevar una vida feliz en pareja (en serio, ¿qué es eso?). Nunca me he visualizado llegar a los 30, vamos, ni siquiera a los 25. A veces dicen que un día me van a madrear por decir/hacer muchas mamonerías, puede ser que herede dramáticamente rápido la diabetes de mi mamá y no descartemos el suicidio como posibilidad. En fin, que teniendo unos tres -tal vez 8- años por delante es suficiente como para preocuparse por hacer ciertas cosas antes de morir.

Aunque La Inombrable (o sea, la susodicha de quién inicié escribiendo esto) me dijo que mis estándares son muy altos (de nuevo, lo que sea que eso signifique) tampoco me voy a alocar con la primer nalguita (o nalguita pinchi) que me encuentre, ignoro si entro en la categoría de “desesperado”, pero al menos no estoy ubermegaultrasupercalifragilísticamente desesperado.
Son libres de llamarme “pobre pendejo iluso”, pero yo aún quiero, espero un romance un poco cursi (no mucho, porque tanta dulzura podría acelerar la diabetes y con eso regresamos al párrafo anterior) y no sé, que me correspondan con un poco de lo que yo he amado y no me han correspondido.

Y es que no la odio, creo que el problema es que aún la quiero, no al mismo grado (ya no me enoja verla con su goei de turno). Y eso que también intenté odiarla, siendo más sarcástico que de costumbre, pero al final me dí cuenta que eso la alejaría de mí y si de por sí, no le agrado para novio, pues con esa imagen de mamón el resultado sería mucho peor.

Honestamente no sé si la quiero o la odio, la verdad, hace algunos días no pude dormir ya que recordé que previo a un examen, ella llegó medio cabizbaja, algo inusual en ella, le pregunté lo que pasaba y me dijo que sentía que ella estaba ulilizándome o algo así, ya que semanas antes e incluso en esa ocasión me ofrecí a ayudarle a responder los exámenes (ya saben, pasándole las respuestas). It’s not big deal, le dije que no se preocupara, que no importaba, que la iba a ayudar de todas formas. Cabe resaltar que eso fue semanas (¿o días?) después de que me le declaré. Y ahora me puse a pensar que tal vez, sólo tal vez ella sí me esté utlilizando, porque cuando la he invitado a ir al cine, o a comer, ella me dice que tiene mucha tarea, que no puede, o que (en Diciembre) la gente no sale en esos días. Generalmente pienso lo mejor de la gente, puede ser que ella tenga una agenda muy complicada (estudio Ingeniería, sé lo que es eso).

Algo que aprendí de Evangelion es que no toda la gente que conocemos tiene la misma imagen de uno, algunos podrán pensar que soy un mamón, otro que soy muy lindo, otros que soy un enorme pendejo, y al final no es que ellos tengan toda la razón ni que estén completamente equivocados, sino que todas esas concepciones son partes que forman un todo. Así que no sólo soy un santo tonto, soy una mezcla rara de mamón, lindo y pendejo. Y execrable. Y pusilánime. Me doy asco.

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